La esposa de los 180 días

Primera parte

Primera edición: junio 2025

©Ana Martínez Osorio

Diseño y cuidado editorial:

Montserrat Ocampo Miranda

Esta obra está registrada en Safe Creative bajo el identificador 2007084696813, con fecha de registro 3 de noviembre de 2020 a la 01:45 (UTC). Esta obra se encuentra protegida por la legislación vigente en materia de propiedad intelectual.

Licencia: Todos los derechos reservados.

Impreso y hecho en México

Agradecimientos

Han pasado cinco años desde la primera vez que escribí esta historia como una forma de sobrellevar la pandemia del COVID-19. En medio de la incertidumbre, La esposa de los 180 días nació como un refugio, una posibilidad, una manera de dejar un legado.

La escribí pensando que, quizá, como tantas otras de mis historias, se quedaría en papel, escondida, aguardando a que alguien la encontrara. Pero esta vez fue distinto.

Decidí compartirla, publicarla, lanzarla al mundo… y ustedes la recibieron con los brazos abiertos.

Gracias a cada persona que le dio una oportunidad a esta historia de amor. A quienes la leyeron con atención, con cariño, con curiosidad. A quienes encontraron en Tristán y Ximena a sus padres, a sus amigos, a sus hermanos, a sus versiones pasadas o futuras.

Gracias por hacer suya esta historia que, sin ustedes, no habría tenido ni primera, ni segunda, ni tercera parte. Sin ustedes, no existirían los “mil y un apellidos” que ahora forman esta familia ficticia que tanto queremos.

Aunque cada lector ha sido importante, quiero agradecer especialmente a quienes han estado desde el principio. A esas lectoras que SIEMPRE me han acompañado y que, una vez más, dijeron que sí. Aquellas lectoras que creyeron en mí, en mis personajes, en mi voz, y que hicieron posible que esta historia —en su primera parte— diera el salto al papel.

Gracias por hacer que “mi sueño vaya al par de los suyos” convirtiéndose en mis patrocinadoras y creyendo en este proyecto desde el corazón. A ustedes todo mi amor y mi cariño:

Desde Alemania

Nataly Hoffmann Rivero (Aurich)

Desde Argentina

Andrea Anabella Pupo (La Plata, Buenos Aires)

Whendy Karenina Paz (CABA)

Desde Chile

Mariela Salgado Díaz (Santiago)

Marisela Vergara (Concepción)

Desde Colombia

Adriana Liseth Sáenz Agudelo (Bogotá)

Ana Cristina Lopera Sánchez (Antioquía)

Angelica Maria Peña (Neiva)

Angie Johanna Guevara (Bogotá)

Karen Lisbet Ridderstap Rubiano (Cali)

María Alejandra Navia Renteria

Monica Astrid Cajiao Gómez (Cali)

Yury Almanza Barraza (Maicao, La Guajira)

Desde Costa Rica

Laura Del Barrio Guzmán (San José)

Sandra Catalina Cabeza Bolaños (San José)

Yorleny Sánchez León (San José)

Desde Estados Unidos

Edith Vázquez (California)

Angie Palacios (San José, CA)

Desde Honduras

Carmen Xiomara Mendoza Vasquez (San Pedro Sula)

Navil Jimena Gámez Borjas (Santa Bárbara)

Desde México

Ariana Avalos Mendoza (Ciudad de México)

Carmen Adryana Domínguez Barraza (Durango)

Flor Espinoza Elías (Parral, Chihuahua)

Gloria Ursulo León (Puebla)

Janet Elidhe Cano Salto (Querétaro)

Joselyn Rufino Alamilla (Ciudad de México)

Linda Deyanira Gutiérrez Sena (Monterrey)

Marcia Luz Bahena Gómez (Cuautla, Morelos)

Michelle Chanes Martini (Jojutla, Morelos)

Milagros Berenice Robles Rodríguez (Guadalajara)

Norma Angélica Vega Téllez (Guanajuato)

Perla Marlen Segundo Banda (Monterrey)

Socorro Mireles O. (Guadalajara)

Zazil Ha Isabel Chan Garma (Yucatán)

Desde Perú

Andrea Ortiz Gálvez (Lima)

Angélica Torres Diestra (Chimbote)

Ingrid Córdova Coronado (Lima)

Katiuzca Córdova Guzmán (Madre de Dios)

Este libro también es suyo.

Y no puedo cerrar estos agradecimientos sin mencionar a las personas más cercanas, quienes han sido mi apoyo y mi impulso:

A Marcia, mi mejor amiga, gracias por tener más fe en mí que yo misma. Por alentarme a no rendirme y recordarme siempre quién soy.

A mi comadre, Mili, gracias por organizar, gestionar y seguir sin dudar cada una de las ideas locas que se me ocurren.

A Roy, mi esposo, gracias por creer en mi talento, por escucharme con paciencia, por leer cada capítulo y darme tu opinión sincera. A ti te debo el título de esta historia, así como esa lección de turismo que enriqueció tanto el desarrollo del libro.

A Alexander, mi sobrino-niñero, gracias infinitas. Sin ti, no podría haber escrito este libro ni todas las historias que vendrán. Gracias por cuidar con tanto amor a mi Yon.

Y por último —aunque siempre en primer lugar—, a Montserrat Ocampo Miranda, mi editora. Gracias por tu mirada generosa, por tu guía constante, por creer en mí incluso cuando yo dudo. Gracias por caminar conmigo en este oficio con firmeza, sensibilidad y convicción.

Espero les guste esta primera parte.

Con todo mi amor y mi gratitud más profunda,

Ana Martínez Osorio